16 de octubre de 2026
La transformación digital de las carreteras ha dejado de ser una promesa de futuro para convertirse en una realidad que está modificando la forma de conocer, conservar y gestionar las infraestructuras viarias. Sin embargo, la incorporación de nuevas tecnologías solo adquiere verdadero sentido cuando contribuye a resolver problemas concretos, mejorar la seguridad vial y ofrecer un servicio más eficiente a los ciudadanos.
Esta ha sido una de las principales reflexiones que han vertebrado el 5º Congreso Español de Smart Roads, celebrado los días 13 y 14 de octubre en la sede del Colegio de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos, en Madrid. Organizado por el Foro Español de Smart Roads, iniciativa de la Asociación Española de la Carretera (AEC), el encuentro ha reunido a representantes de las administraciones públicas, empresas tecnológicas, gestores de infraestructuras y especialistas del sector para analizar los retos y oportunidades de la digitalización viaria.
Bajo el lema «Carreteras a un clic de distancia», las dos jornadas de trabajo han permitido profundizar en ámbitos como la inteligencia artificial, el análisis masivo de datos, la conectividad, los espacios de datos, la conservación predictiva, la seguridad vial y la preparación de las infraestructuras para la movilidad autónoma.
La tecnología, al servicio de las necesidades reales
Durante la sesión inaugural, Mario Lombán, miembro del Comité Ejecutivo de la Asociación Española de la Carretera, defendió una transformación digital orientada a mejorar la respuesta a las necesidades reales de las redes viarias y sus usuarios.
En su intervención, Lombán advirtió de que la digitalización no puede convertirse en un objetivo por sí mismo ni medirse exclusivamente por el número de sensores instalados o por la cantidad de información disponible. Su verdadero valor, señaló, reside en la capacidad de evitar accidentes, anticipar incidencias, optimizar los trabajos de conservación, reducir consumos energéticos y mejorar la respuesta ante situaciones de emergencia.

El representante de la AEC incidió también en la necesidad de evitar una transformación tecnológica fragmentada, basada en sistemas incapaces de comunicarse entre sí. En este sentido, defendió la interoperabilidad, el intercambio de información y la cooperación entre administraciones, empresas y centros de conocimiento como condiciones indispensables para aprovechar el potencial de las nuevas herramientas digitales.
Su intervención incluyó, además, una advertencia sobre la necesidad de no relegar los problemas actuales de conservación ante las expectativas que generan las infraestructuras del futuro. La digitalización, explicó, puede facilitar el paso hacia modelos de mantenimiento predictivo y una planificación más eficiente de las inversiones, pero no sustituye la necesidad de contar con recursos suficientes y políticas sostenidas de conservación. “Una carretera inteligente tiene que ser, antes que nada, una carretera segura y bien conservada”, afirmó.
Por su parte, la Directora General de Carreteras de la Comunidad de Madrid, Natalia Quintana, centró su intervención inaugural en la necesidad de convertir la innovación tecnológica en soluciones contrastadas y útiles para la gestión cotidiana de las infraestructuras.
Quintana defendió un modelo de innovación basado en la identificación de problemas, el desarrollo de experiencias piloto en condiciones reales y la evaluación rigurosa de sus resultados antes de extender las soluciones al conjunto de la red.
Este planteamiento, explicó, inspira la colaboración entre la Comunidad de Madrid y la Asociación Española de la Carretera para desarrollar proyectos piloto relacionados con la gestión del tráfico, la prevención de accidentes y la información a los conductores en el marco de un convenio suscrito recientemente por ambas instituciones.
La responsable autonómica destacó, asimismo, el papel que desempeñarán los vehículos conectados en la transformación de la movilidad. La posibilidad de incorporar en tiempo real información generada por los propios vehículos sobre el tráfico, las condiciones meteorológicas o el estado del firme abrirá nuevas oportunidades para mejorar el conocimiento de las carreteras y anticipar situaciones de riesgo.
En este contexto, situó entre los principales desafíos del sector el tránsito de una gestión reactiva a otra predictiva, apoyada en datos, sistemas conectados y herramientas capaces de facilitar la toma de decisiones antes de que se produzcan las incidencias. “La carretera inteligente, en realidad, empieza mucho antes de colocar un sensor: empieza en la manera de tomar decisiones”, sentenció.
Inteligencia artificial, espacios de datos y conservación predictiva
El programa técnico del Congreso ha ofrecido una visión de los principales ámbitos en los que se está desarrollando la transformación digital del sector viario.
La primera jornada estuvo dedicada a los progresos en la digitalización de las redes de carreteras, las aplicaciones de la tecnología y la innovación en la movilidad urbana, y las posibilidades que ofrecen el Big Data y la inteligencia artificial para mejorar la gestión de la circulación en las ciudades.
La segunda jornada centró buena parte de sus contenidos en los espacios de datos y sus aplicaciones al ámbito viario, las nuevas soluciones para la gestión integral de activos y las experiencias relacionadas con las carreteras y secciones inteligentes.
También se analizaron productos y servicios innovadores para mejorar la seguridad vial, las posibilidades del equipamiento físico y virtual para configurar infraestructuras más seguras, sostenibles y conectadas, así como los desafíos que plantea la movilidad autónoma para el diseño y la gestión de las carreteras.

Uno de los asuntos transversales del encuentro ha sido la necesidad de convertir los grandes volúmenes de información que generan las infraestructuras en conocimiento útil para la toma de decisiones. En este ámbito, los espacios de datos se perfilan como una herramienta relevante para facilitar el intercambio seguro de información y favorecer el desarrollo de soluciones compartidas entre los diferentes agentes del sector.
La gestión integral de activos y el mantenimiento predictivo han ocupado igualmente un lugar destacado, ante las oportunidades que ofrecen las nuevas tecnologías para conocer con mayor precisión el estado de las redes, anticipar su deterioro y mejorar la planificación de las intervenciones.
La quinta edición del Congreso Español de Smart Roads concluye así con una reflexión que trasciende el ámbito estrictamente tecnológico: el futuro de las infraestructuras viarias no dependerá únicamente de su capacidad para incorporar nuevos dispositivos y sistemas digitales, sino de la utilidad que estos aporten a la gestión, la conservación y la seguridad de las carreteras.
La transición hacia redes más conectadas e inteligentes abre oportunidades para anticipar riesgos, mejorar el uso de los recursos y responder de manera más eficiente a las necesidades de movilidad. Pero también exige inversiones, planificación a largo plazo, sistemas interoperables y profesionales preparados para aprovechar las nuevas herramientas.




