El pago por uso de las autovías en España  
Ramón Gómez Andrío

Tribuna

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Ramón Gómez Andrío

Director de Concesiones
FCC
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El objetivo de un sistema de pago por uso de infraestructuras es permitir un modelo más eficiente para financiar las autovías gracias a la mejora de la gestión de la demanda, reducción de la congestión, mejora de la competitividad del transporte y liberación de recursos presupuestarios para otros fines.


La red de autovías debe garantizar la comunicación de personas y mercancías de forma eficaz, segura y con niveles de confort adecuados, de tal manera que se asegure la vertebración del territorio y la accesibilidad al mismo.

Para ello, la red actual necesita completar algunos itinerarios, construir terceros carriles en vías congestionadas, nuevas circunvalaciones, incorporar electrolineras y digitalizarse.

Estas necesidades, unidas a una imprescindible puesta al día del estado de conservación de las autovías, motivado por el descenso de las inversiones en mantenimiento, refuerzo de firmes, reposición del equipamiento, etcétera, han llevado a abrir el debate sobre la necesidad y viabilidad de un sistema de pago por uso como alternativa al sistema actual en el que el pago se realiza con una parte de los impuestos de todos.



Todo ello en el contexto de la Unión Europea, que cuenta con Directivas relativas a la aplicación de gravámenes a los vehículos pesados de transporte de mercancías por la utilización de determinadas infraestructuras. Países como Francia, Alemania, Eslovaquia y Austria son ejemplos de iniciativas que se han puesto en marcha en los últimos años, con diferentes planteamientos y tecnologías.

La Unión Europea promueve la aplicación de una política de tarificación por uso de infraestructuras con una doble finalidad: que los usuarios directos contribuyan a sufragar los costes de construcción, mantenimiento y explotación de la red de carreteras, y que los vehículos internalicen los costes externos que producen, con el fin de incentivar la innovación tecnológica en su fabricación. El marco legal regula la tarificación a vehículos pesados de más de 3,5 toneladas y también se aboga en favor de que la tarificación se aplique a los vehículos ligeros. Recientemente, la Comisión Europea ha puesto en marcha una consulta pública acerca del pago por uso de infraestructuras, lo que hace presagiar que se va a ampliar el marco legislativo actual.

En el contexto nacional, diversas entidades relacionadas con el sector de la construcción o las concesiones han manifestado su postura a favor de un sistema de pago por uso. Por parte de la Administración, se ha manifestado que se trata de un tema que se está analizando, tanto a nivel del Estado como de algunas Comunidades Autónomas y Diputaciones Forales.

En mi opinión, el objetivo de un sistema de pago por uso de infraestructuras es permitir un modelo más eficiente que el actual para financiar y gestionar las autovías, gracias a la mejora de las posibilidades para gestionar la demanda y reducir la congestión, mejorar la eficiencia y competitividad del transporte y liberar recursos presupuestarios que puedan utilizarse para otros fines.

El efecto positivo de una gestión más eficiente llegaría a todos los ciudadanos; y, con vistas a reducir el impacto negativo de la imposición del pago por uso, se contemplarían medidas como los descuentos a usuarios habituales y a vehículos de mayor eficiencia ambiental, tarifas reducidas en horas de poco tráfico, uso gratuito durante la noche para vehículos pesados, etcétera. Las posibilidades de flexibilización de los esquemas tarifarios son amplias. El sistema requeriría también un nuevo planteamiento tributario para los usuarios de la carretera, que ya están sometidos a una fuerte presión fiscal a través del impuesto de matriculación, el impuesto de circulación y los impuestos del combustible.

Finalmente, en el debate sobre el pago por uso, en mi opinión, se soslaya que el pago por uso, que parte del usuario directo, acabará siendo repercutido de alguna manera al resto de los ciudadanos porque, aunque estos no sean usuarios directos, indirectamente sí lo son debido a que la mayoría de los productos y servicios que consumen en algún momento han pasado por la red de autovías. Es decir, de una forma o de otra, todos somos usuarios de las autovías y pagaremos por ellas. A pesar de ello, la ventaja del sistema de pago por el usuario directo es que el coste de dicho uso se hace visible, lo que debería conducir a una mayor eficiencia de la red en beneficio de todos.