29 de junio de 2026
La integración, respaldada por el 96% de los miembros participantes en la votación, pone fin a más de dos décadas de coexistencia entre ambas federaciones y abre una nueva etapa para la defensa de los intereses de la carretera en Europa y en el ámbito internacional
La Federación Internacional de Carreteras (International Road Federation, IRF) y la Federación Europea de Carreteras (European Union Road Federation, ERF) han acordado su unificación. La decisión, adoptada durante la Asamblea General Extraordinaria celebrada por la ERF el pasado 25 de junio, representa uno de los movimientos institucionales de mayor trascendencia registrados durante las últimas décadas en el sector viario internacional.
El resultado de la votación refleja un respaldo prácticamente unánime al proceso. De los 52 miembros convocados, participaron 49 —el 94,2% del censo—, con 47 votos favorables y solo dos en contra. A la vista del resultado, las dos organizaciones han anunciado el inicio de las actuaciones jurídicas, administrativas y operativas necesarias para hacer efectiva la integración.<
Dos historias que vuelven a cruzarse
La IRF fue fundada en 1948 en Estados Unidos con el propósito de impulsar el desarrollo de las carreteras y de las redes viarias como instrumentos de progreso. Con el paso del tiempo, la Federación consolidó una estructura de alcance mundial y estableció una sede en Ginebra desde la que prestar atención al sector europeo y mantener una relación directa con las organizaciones internacionales radicadas en Suiza.
Actualmente, la IRF se define como una comunidad global orientada a movilizar el ecosistema del transporte por carretera y a promover la evolución de las redes viarias como catalizadoras de comunidades sostenibles. Su estrategia para el periodo 2026-2030, denominada Vision 2030: Sustainable Roads for People and Planet, sitúa entre sus prioridades las carreteras inclusivas, seguras, verdes y eficientes.
La ERF nació varias décadas después para responder a una necesidad distinta, pero complementaria: proporcionar a la industria viaria una representación permanente y especializada ante las instituciones comunitarias.
En los primeros años del siglo XXI, la Asociación Española de la Carretera (AEC) desempeñó un papel determinante en la creación y consolidación de la nueva Federación Europea, con sede en Bruselas. La iniciativa vino a cubrir un vacío en las relaciones de la industria de la carretera con el núcleo político y administrativo de la Unión Europea, en un momento en el que las decisiones comunitarias comenzaban a adquirir un peso creciente en materias como la contratación pública, la normalización, la seguridad vial, la sostenibilidad o la financiación de las infraestructuras.
La vinculación de la AEC con la ERF se mantuvo durante los años posteriores. Dos directores generales de la Asociación Española de la Carretera, Aniceto Zaragoza y Jacobo Díaz, ocuparon sucesivamente la Presidencia de la Federación Europea, contribuyendo desde esta responsabilidad a reforzar su estructura, ampliar su base asociativa y consolidar su interlocución con las instituciones de la Unión.
Durante su trayectoria, la ERF ha articulado la participación de empresas, asociaciones nacionales y otros agentes especializados en ámbitos como los sistemas de contención, las marcas viales, la señalización, la seguridad en las zonas de obras, la conservación o la resiliencia de las infraestructuras.
En los últimos ejercicios, su actividad de representación europea se ha centrado, entre otras cuestiones, en la inversión viaria a largo plazo, la taxonomía, la contratación pública ecológica, la movilidad conectada, cooperativa y automatizada, la gestión de la seguridad de las infraestructuras y la adaptación de las redes frente a los nuevos riesgos climáticos.
Un proceso preparado durante meses
La decisión aprobada en junio culmina un proceso de análisis desarrollado conjuntamente por ambas federaciones durante cerca de un año. Una comisión específica integrada por representantes de la IRF y la ERF mantuvo reuniones periódicas para estudiar las implicaciones jurídicas, económicas y organizativas de la operación.
El primer respaldo formal se produjo el 17 de febrero de 2026. En aquella fecha, una Asamblea Extraordinaria de la ERF autorizó a su Comité Ejecutivo a llevar a cabo los actos preparatorios necesarios para avanzar hacia la integración, aunque la operación quedaba pendiente de una ratificación definitiva. En esa primera consulta se emitieron 43 votos, de los que 41 fueron favorables y dos contrarios.
La votación celebrada en junio confirmó de manera definitiva la voluntad de los miembros. Desde el punto de vista jurídico, el acuerdo contempla la disolución voluntaria y posterior liquidación de la ERF, precedida por la transferencia contractual de sus activos y obligaciones a la IRF.
Una voz europea dentro de una estructura global
Las dos organizaciones han querido presentar la operación, no como una desaparición de la representación europea, sino como su incorporación a una plataforma internacional de mayor dimensión.
En el documento de bienvenida dirigido a los miembros de la IRF, los directores generales de ambas federaciones, Gonzalo Alcaraz y Christophe Nicodème, señalan que la unificación reúne a dos entidades con historias consolidadas y fortalezas complementarias. También expresan el compromiso de mantener una presencia europea “fuerte y dinámica” dentro de la IRF, en estrecha colaboración con los miembros y actores del continente.
La primera gran cita de esta nueva fase será la Conferencia Anual de la IRF, que se celebrará en Ginebra del 16 al 18 de noviembre de 2026 bajo el lema The Road Ahead: Trust, Delivery and Innovation.
El encuentro reunirá a responsables de administraciones viarias, representantes gubernamentales, ingenieros, investigadores, entidades financieras y empresas tecnológicas para abordar asuntos como la confianza de la ciudadanía, la financiación de las redes, la resiliencia, la economía circular, la conservación de activos, la digitalización de las carreteras y la preparación de las infraestructuras para la movilidad automatizada.

Gonzalo Alcaraz, Director General de la Federación Internacional de Carreteras
La integración llega, por tanto, en un momento especialmente exigente para el sector. La presión presupuestaria, los efectos del cambio climático, la transformación digital, la automatización y las crecientes expectativas sociales obligan a las organizaciones viarias a coordinar posiciones y ganar capacidad de influencia.
Para la Asociación Española de la Carretera, estrechamente vinculada a la historia de la ERF desde su constitución, el acuerdo posee además una dimensión institucional y emocional indudable. La entidad que contribuyó a impulsar hace más de dos décadas cumplió su misión de otorgar una voz propia a la industria viaria en Bruselas. Ahora, ese legado se integra en una organización de alcance mundial llamada a representar al sector con una voz cohesionada ante los grandes desafíos de la movilidad.




