Editorial Carreteras Nº 214 • Año 2017

Eureka, Einstein y el detector de humos

Eureka, Einstein and the smoke detector

Durante más de cien años, académicos de diferentes campos como la Psicología, la Antropología y la Neurociencia, se han dedicado a estudiar la forma en que la mente humana genera ideas innovadoras. Y si hay algo en lo que todos coinciden es en el hecho constatable de que el proceso creativo no se desencadena de forma espontánea, sino que es fruto de una serie de asociaciones, conexiones e interrelaciones que solo surgen tras un período de tiempo considerable dedicado al estudio y la experimentación.

El proceso converge finalmente en una visión nueva sobre una determinada situación o problema, que lleva asociada, en lógica consecuencia, una solución también insólita y creativa.

Así, en contra de la creencia popular, que atribuye a la innovación un cierto carácter “místico”, fuera del alcance del común de los mortales, lo cierto es que innovar responde a un esquema de trabajo sistemático, metódico y universal, basado en el conocimiento.

Podría entenderse que la innovación, así concebida, da al traste con el famoso “efecto Eureka”, como se conoce a la experiencia de comprender repentinamente un dilema hasta ese momento irresoluble (Cuenta la historia que el matemático griego Arquímedes descubrió el famoso principio al que da nombre mientras tomaba un baño, y fue tanta la alegría del de Siracusa que se precipitó fuera de la bañera y corrió desnudo por las calles de la ciudad al grito de “Eureka”, es decir, “lo he descubierto”).

Superando el carácter de improvisación con que se reviste etimológicamente este término, “Eureka” podría traducirse también como “final feliz”, puesto que representa la satisfactoria conclusión del duro y doloroso periplo que encierra todo ejercicio investigador.

¿Cómo descubrió Einstein la electrodinámica de los cuerpos en movimiento, si no fue porque pasó más de siete años estudiando a sus predecesores y explorando conceptos radicales mediante sus famosos experimentos mentales?

¿De dónde le vino la idea a Steve Jobs para que Apple desarrollara y lanzara su propio Smartphone, si no fue tras un largo proceso de exploración de las tendencias digitales?

¿Se hubieran inventado el microchip de ordenador, el termómetro de oído o el detector de humos sin los conocimientos derivados de la ambiciosa ‘carrera’ espacial? Profundizando en la reflexión, encontramos otro concepto que comparte origen con Arquímedes y que explica la complejidad que se esconde detrás de cualquier creación; un concepto que no ha dejado indiferentes a científicos y eruditos de muy distintas ramas del saber. Se trata de la “heurística”, descrita como «el arte y la ciencia del descubrimiento y de la invención» o la capacidad para resolver problemas mediante el pensamiento lateral o divergente. Su popularización se debe a otro matemático, el húngaro George Pólya, quien dedicó buena parte de su vida a estudiar cómo funciona la mente cuando se enfrenta a la resolución de un problema.

Conceptualmente, la heurística considera el conocimiento como la materia prima con la que se generan las grandes ideas; en este sentido, no es posible que aparezcan grandes y revolucionarias ideas sin que se potencien, previamente, los conocimientos y visiones adecuados.

Llegados a este punto, cabe preguntarse cuál es la situación de la innovación en el campo de las carreteras. ¿Es el sector viario un sector preocupado por la I+D+i? ¿Se dedican recursos a investigación en materia de infraestructuras? ¿Qué grado de “genialidad” puede atribuirse a la Ingeniería de Caminos si la comparamos con otras disciplinas?

Transcurrida una década desde que se creara el “Premio Internacional a la Innovación en Carreteras Juan Antonio Fernández del Campo”, y con la perspectiva del tiempo, se puede afirmar que, pese a las grandes posibilidades del sector viario en materia de innovación, aún es preciso recorrer un largo camino para afianzar la cultura innovadora en su seno.

Ahora que nos enfrentamos a una encrucijada de incertidumbres, es momento de apoyar decididamente la innovación. Por ello, desde la página editorial de la Revista Carreteras y aprovechando esta edición especial, no podemos por menos que hacer un llamamiento a organizaciones, administraciones y empresas para que apuesten sin ambages por la I+D+i, adoptando metodologías sistemáticas y procedimientos normalizados para generar, captar, compartir y dar uso a conocimientos que desemboquen en revolucionarios programas y proyectos.

¡Eureka!

For more than a hundred years, academics from different fields such as Psychology, Anthropology and Neuroscience have been devoted to studying the way the human mind generates innovative ideas. And if there is something that everyone agrees on, is the fact that the creative process does not start spontaneously, but is the result of a series of associations, connections and interrelationships that only arise after a considerable period of time devoted to study and experimentation.

The process finally converges in a new vision about a certain situation or problem, which is associated, in logical consequence, with an unusual and creative solution.

Thus, contrary to popular belief, that attributes a certain “mystical” character to innovation, beyond the reach of ordinary people, the truth is that innovation responds to a systematic, methodical and universal work scheme, based on knowledge.

It could be understood that innovation, thus conceived, ruins the famous “Eureka effect”, as the experience of suddenly understanding an unsolvable dilemma until then. (The story goes that the Greek mathematician Archimedes discovered, while taking a bath, that the volume of water that rises when submerged a body in the liquid element is equal to the volume of the submerged body; his joy was such, that he rushed out of the bathtub and ran naked through the streets of the city yelling "Eureka", that is, "I have discovered it").

Overcoming the improvisational character with which it etymologically dresses this term, "Eureka" could also be translated as "happy ending", since it represents the satisfactory conclusion of the hard and painful journey that involves all research exercise.

How did Einstein discover the electrodynamics of moving bodies, if not because he spent over seven years studying his predecessors and exploring radical concepts through his famous mental experiments?

Where does the Steve Jobs’ idea for Apple to develop and launch its own Smartphone come from, if not after a long process of exploring digital trends? Would the microchip of the computer, ear thermometer, or smoke detector have been invented without the knowledge derived from the ambitious ‘space race'?

Digging deeper into reflection, we find another concept that shares its origin with Archimedes and that explains the complexity behind any creation; a concept that has not left scientists from many different branches of knowledge indifferent. It is the “heuristics”, described as «the art and science of discovery and invention “or the ability to solve problems by lateral or divergent thinking. Its popularization is due to another mathematician, the Hungarian George Pólya, who spent a good part of his life studying how the mind works when faces with solving a problem.

Conceptually, heuristics consider knowledge as the raw material with which the great ideas are generated; in this sense, it is not possible that large and revolutionary ideas appear without previously enhancing knowledge and suitable visions.

At this point, it is worth asking what it is like the situation of innovation in the roads field. Is the road sector a sector concerned with R + D + i? Is it dedicating resources to infrastructure research? What degree of "genius" can be attributed to Civil Engineering if we compare it with others disciplines?

A decade has passed since the “International Award to Innovation in Roads Juan Antonio Fernández del Campo” was created, and with the perspective of time, we can affirm that, despite the great possibilities of the road sector in terms of innovation, we still have a long way to go to strengthen the innovative culture within it.

Now that we are facing a crossroads of uncertainties, it is time to decidedly support innovation. Therefore, from the editorial page of the magazine “Carreteras” and taking advantage of this special edition, we make a call to organizations, administrations and companies to bet for R + D + i, adopting systematic methodologies and standardized procedures to generate, capture, share and use knowledge that lead to revolutionary programs and projects.

¡Eureka!

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