Editorial Carreteras Nº 210 • Año 2016

Peticiones al nuevo Gobierno

Requests to the new government

El atraso que padecen en España la agricultura, las fábricas y el comercio bien se sabe que en gran parte procede de la falta de comunicaciones de una provincia con otra en el interior del reino y de todas con el mar”.


Lejos queda la época en la que el economista Bernardo Ward plasmaba su visión sobre las infraestructuras viarias en su obra “Proyecto Económico”, que inspiró en parte el “Real Decreto expedido para hacer caminos rectos y sólidos en España”, de 1761. En aquella disposición el rey Carlos III comenzaba diciendo “Tengo considerado que uno de los estorbos capitales para la felicidad pública de estos mis Reinos es el mal estado en que se hallan sus caminos por la suma dificultad y aún imposibilidad de usarlos en todos los tiempos del año”.

Por fortuna, mucho ha cambiado nuestra red viaria desde entonces, constituyendo uno de los activos más importantes de nuestro país, ya que la estimación del valor patrimonial del conjunto de las carreteras españolas por su coste de reposición supera los 170.000 millones de euros. Sin embargo, de acuerdo al último informe sobre “Necesidades de Inversión en Conservación”, desarrollado por la Asociación Española de la Carretera, nuestra red acumula un déficit superior a los 6.600 millones de euros, lo que sin duda condiciona la confortabilidad y seguridad del sistema de transporte por carretera en España.

En este sentido, el nuevo Gobierno se enfrenta a un momento crucial respecto a la seguridad vial, ya que después de más de una década registrando reducciones interanuales significativas en el número de fallecidos, los tres últimos años con datos consolidados (2013, 2014 y 2015) confirman que nos encontramos en un período asintótico o de estancamiento, mientras que las cifras de fallecidos en carretera a 24 horas correspondientes al año 2016 auguran un preocupante incremento, confirmando el agotamiento de algunas de las medidas puestas en marcha durante los últimos años.

Respecto a la identificación de la vulnerabilidad del sistema viario, aproximadamente un 80% de los fallecidos en carretera tienen lugar en la red convencional, donde los choques frontales y las salidas de calzada constituyen los tipos de siniestros más frecuentes.

Por otro lado, el sistema de transporte por carretera se enfrenta a un cambio disruptivo respecto al modelo de movilidad tradicional, con la llegada en el corto-medio plazo de los vehículos autónomos y conectados, cuyo máximo potencial requiere de una adecuada adaptación y modernización de la infraestructura viaria. A la vista de estos hechos, y tras analizar el discurso de la Sesión de Investidura de D. Mariano Rajoy, desde la Revista Carreteras echamos en falta alguna mención explícita sobre las medidas a aplicar durante los próximos cuatro años en materia de infraestructuras viarias, si bien es cierto que el Presidente hizo referencia a los 150 compromisos para mejorar España, el pacto firmado entre PP y Ciudadanos, cuya medida número 21 apunta al impulso de un Pacto Nacional por las Infraestructuras Estratégicas, “para que la política de infraestructuras se guíe por criterios técnicos objetivos y no por intereses políticos”. Un propósito que suscribimos desde estas líneas, si bien hubiéramos apreciado alguna alusión a los aspectos de la conservación y seguridad vial debido a su gran importancia socio-económica.

Resulta ocioso afirmar que el nuevo Gobierno se enfrenta a grandes retos durante la recién estrenada Legislatura. La incipiente recuperación económica apunta hacia un aumento de la movilidad y, por consiguiente, de la exposición al riesgo. Los usuarios y la sociedad en su conjunto necesitan sin posibilidad de aplazamiento un aumento significativo en la dotación presupuestaria relativa a la conservación –tanto ordinaria como extraordinaria- y la seguridad de las infraestructuras. La buena noticia es que el Gobierno no está solo: numerosas empresas y profesionales del sector viario están deseando volver a poner en práctica su buen hacer en las carreteras españolas, tras un difícil período de ajuste e internacionalización que ha servido para mejorar su competitividad, además de exportar la Marca España a todo el mundo.

Sirvan estas últimas líneas para resumir las tres peticiones que se derivan de todo lo anterior: sensibilidad hacia la conservación del patrimonio viario, nuevas políticas y medidas dirigidas a recuperar la tendencia de reducción de la mortalidad vial poniendo el acento en la infraestructura y atención prioritaria a la red convencional como eje preferente al que dirigir estas políticas.

Más allá de la tantas veces pasada por alto obligación legal de las Administraciones Públicas a prestar un servicio de calidad, eficiente y seguro, realizamos estas peticiones, como decía Carlos III, por la “felicidad pública” y porque la política viaria debe estar a la altura del país que somos y, sobre todo, del país que queremos ser.

"It is well known that the backwardness suffered in Spain by agriculture, factories and commerce comes mostly from the lack of communications from one province to another within the kingdom and all with the sea”.


Long gone is the time when the economist Bernardo Ward embodied his vision of road infrastructure in his work "Economic Project", which partly inspired the "Royal Decree issued to make straight and solid roads in Spain”, from 1761. King Carlos III began by saying "I consider that one of the capital hindrances to the public happiness of these my Kingdoms is the bad conditions in which their roads are because they are extremely difficult and even impossible to use in all times of the year ”.

Fortunately, our road network has changed a lot since then, constituting one of the most important assets of our country, since the estimation of the asset value of the Spanish roads as a whole, for its replacement cost exceeds 170,000 million euros. However, according to the last report on “Needs of Investment in Maintenance”, developed by the Spanish Road Association, our network accumulates a deficit higher than 6,600 million euros, which undoubtedly conditions comfort and safety of the road transport system in Spain.

In this sense, the new government faces a crucial moment regarding road safety, since after more than one decade registering significant year-on-year reductions in the number of deaths, the last three years, with consolidated data, (2013, 2014 and 2015) confirm that we are in an asymptotic or stagnant period, while the 24 hours death toll on the road corresponding to the year 2016 augur a worrying increase, confirming the exhaustion of some of the measures implemented in the recent years.

Regarding the identification of the vulnerability of the road system, approximately 80% of those killed on the road take place in the single carriageways network, where frontal crashes and exits off the road are the most frequent types of accidents.

On the other hand, the road transport system faces a disruptive change from the traditional mobility model, with the arrival in the short-medium term of autonomous and connected vehicles; their maximum potential requires adequate adaptation and modernization of road infrastructure.

Considering these facts, and after analyzing D. Mariano Rajoy’s speech on the Session of Investiture, from the Magazine “Carreteras”, we miss some explicit mention of the measures to be applied over the next four years in the field of road infrastructure. Although it is true that the President made reference to the 150 commitments to improve Spain, the pact signed between PP and Ciudadanos, whose measure number 21 points to the promotion of a National Pact for Strategic Infrastructures, “so that infrastructure politics is guided by objective technical criteria and not by political interests"; a purpose that we subscribe from these lines, although we would have appreciated some allusion to the aspects of maintenance and road safety due to its great socio-economic importance.

The new Government faces great challenges during the recently launched Legislature. The emerging economic recovery points towards an increased mobility and, consequently, to a higher risk exposure. Users and society as a whole need, without any possibility of postponement, a significant increase in the budget for maintenance - both ordinary and extraordinary - and safety of infrastructures. The good news is that the government is not alone: numerous companies and professionals in the road sector are looking forward to putting their good practice back on the Spanish road, after a difficult period of adjustment and internationalization that has served to improve its competitiveness, in addition to exporting the Spanish brand to the whole world.

These last lines serve to summarize the three requests that derive from all of the above: sensitivity towards the maintenance of road assets, new policies and measures aimed at recovering the trend of reducing road mortality, with an emphasis on infrastructure and priority attention to the single carriageways network such as preferred axis to direct these policies.

Beyond the legal obligation of the Public Administrations to provide a quality efficient and safe service, frequently overlooked, we make these requests, as Carlos III said, for "public happiness" and because road policy must be at the level of the country that we are and, above all, the country that we want to be.

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